Las oportunidades para los negocios para de restaurantes son buenas en el país, pero el éxito de ellos no dependes simplemente de estas, sino de una correcta y constante planeación, organización y control al interior que les permitan surgir en un competido pero muy próspero mercado. Los siguientes son 12 errores imperdonables en el desarrollo de una empresa restaurantera.
- Desconocer las condiciones del mercado. Aspectos como grupo familiar, grado de escolaridad, recursos económicos y hábitos de consumo de las personas que residen o trabajan en la zona donde se va a establecer el restaurante.
- Desconocer los gustos y preferencias de los clientes con mayor posibilidad de acceder al restaurante y a las nuevas tendencias gastronómicas que existen en ciertos grupos de población.
- Ignorar la competencia directa (que ofrece menús similares) e indirecta (una oferta distinta), que podría enfrentar.
- Suponer el éxito, pensando que porque se cuenta con un buen cocinero, chef o familiar que prepara exquisiteces, el éxito estará garantizado.
- Olvidar la necesidad de tener un menú de alta calidad gastronómica, variedad y presentación, así como un ambiente ideal, un servicio amble y eficaz, unos precios razonables, una localización conveniente, poca o nula competencia, buena publicidad y por supuesto, una excelente administración.
- Buscar las decisiones en cálculos poco realistas, que tienden a pensar en ventas muy altas frente a unos pocos gastos de funcionamiento.
- Creer que es muy fácil posicionar el negocio y se necesitarán tres o cuarto meses para lograrlo y que, durante este tiempo, tal vez, se registrarán pérdidas. Después, según unos cálculos muy optimistas, se tendrá el lugar lleno, con dos o tres rotaciones diarias y hasta habrá que ampliarlo.
- Descuidar la publicidad y las promociones, o recurrir a ellas solo cuando las ventas estén bajas o cuando la competencia empiece a ganar terreno. No asumir que el gasto en este campo debe ser permanente y se debe incluir en el presupuesto del funcionamiento.
- Subestimar gastos, en impuestos, intereses financieros, seguridad social, liquidación ocasional, demandas laborales inesperadas, alzas de materias primas, rentas y servicios, renovación de permisos, mantenimiento de equipos y fumigaciones, entre muchos otros. Como no se cuenta con capital de reserva para enfrentarlos, generalmente viene la deuda con la esperanza de que sólo se trata de una mala racha.
- Pensar que cualquiera puede ser restaurador, y que para triunfar en este mercado basta tener una buena receta, algo de capital propio o prestado y mucho de aguante, porque el negocio es esclavizante. Quizás en éste ultimo tenga razón, pero una idea tan poco visionaria de lo que implica dirigir un restaurante, es precisamente, una de las principales razones de los fracasos.
- No cambiar a través de los años. Tener el pensamiento, de: ”si así ha funcionado hasta ahora, para qué cambiarlo”, hasta que se dan cuenta de lo que la caída en el volumen de ventas no es temporal. El problema es que su clientela regular va envejeciendo y sus hijos no tiene los mismos gustos o se van mudando a otra zona.
- Ahorrarse el pago de una agencia especializada en promoción, y asumir el papel de creativo, lo que, más tarde lleva a quejarse porque la campaña no tuvo impacto y el gasto resulto inútil.
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